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Las Vacunas Acortan El Tiempo Entre Enfermedad Leve y Enfermedad Incurable

16 abril 2017 2 comentarios

 

Por Dra. Suzanne Humphries, traducido por El Indagador

 

Es otoño en el hemisferio norte y más de 1 tipo de oscuridad se ha puesto. Las vacunas están siendo inyectadas a la velocidad de la luz. Nuevas vacunas, vacunas sin probar, vacunas para la gripe de doble fuerza para el grupo de personas sobre 65 años; ninguna de ellas ha sido demostrada como efectiva con respecto a mantener a alguien sano. Los ingenuos están haciendo filas en las clínicas, en los malls y tiendas de compras. Ellos no saben qué tipo de vacuna recibirán. ¿De qué fabricante es? ¿Tiene mercurio? ¿Qué químicos contiene? ¿Por qué habrían de preocuparse? ¿Por qué no habrían de confiar en sus doctores (o en su farmacéutico local)?

 

Aquéllos profesionales de la salud dicen que es buena idea que ustedes obtengan su vacuna de la gripe para permanecer saludable este invierno, de manera que permiten que la enfermedad les sea inyectada en sus músculos. La gente ha sido hipnotizada, dopada y atemorizada por una enfermedad “cuco” llamada gripe. Irónicamente, el verdadero cuco -el monstruo silencioso que puede causar estragos irreconocibles- sólo se desliza debajo de vuestra piel, completamente inadvertido y enmascarado como algo saludable, llamado vacuna. A pesar de cualquier lógica o ciencia detrás del marketing masivo de las vacunas de la gripe y la neumonía, estas vacunas permanecen como las soluciones más recomendadas para prevenir enfermedad, por la uniformada propaganda de practicantes repetidores.

 

La gente que está siendo vacunada y los practicantes que están presionando estas vacunas, son parroquianos de la más grande iglesia en la tierra. Ellos pueden ser muy devotos y no razonadores. Ellos creen que esta religión médica, la vacunación, ha salvado millones de vidas. Ellos han leído la santa biblia de Merck y creyeron los mantras del CDC que las vacunas han erradicado la enfermedad de la Tierra. Ellas deben ser un regalo de algún dios ¿verdad? pero ¿Qué más han leído de las vacunas estas personas adoctrinadas vestidas con batas blancas? Con algunas excepciones, preciosa pequeña cantidad.  La mayoría de quienes administran estas mezclas de agua y estiércol ni siquiera saben qué ingredientes hay en ellas.

 

No importa qué tan obvia se vuelva la verdadera causa de tanta miseria humana -que la gente se esté enfermando de hecho y volviéndose inmunosuprimida por vacunas y medicamentos-, los fieles de la farma no pueden ver la causa. He aquí el por qué: Los Doctores son los modernos sacerdotes y sacerdotisas, ungiendo a sus seguidores con recetas. Los sacerdotes están encaprichados con una adicción al poder donado a ellos. Se pavonean por ello, gallos seguros de haber estado en lo correcto de enseñar la una y única verdad en forma de medicina, y se sienten cumpliendo su servicio a la humanidad. Han sido exitosos ordenados dentro de la Hermandad. Ellos no tienen intenciones de dudar o de abandonar su programación, incluso cuando son testigos al ver a alguien sanando sin medicamentos o permaneciendo saludable sin vacunas. ¿Dónde quedarían si se dieran cuenta que la tierra estaría mejor sin sus templos y agua bendita? Ellos son inintencionadamente dependientes de las enfermedades de sus devotos y del sistema que les enseñó a entrenarse con la enfermedad en vez de sanarla. El templo de los espejos está lleno de humo y crea ilusiones que mantendrán al enfermo volviendo por más.

 

Las reacciones a las vacunas pueden buscarse en aquellos que no consideran una vacuna como una droga potencialmente tóxica, como mala suerte o como un nuevo problema que aleatoriamente se materializa de la nada. No importa qué nuevo síntoma o enfermedad llegue algunas horas, días o semanas después de una vacuna; el nuevo problema es considerado un evento al azar. Gente con ataques cardíacos, derrames, infecciones (a saber, la neumonía), falla de órganos, cáncer, enfermedades autoinmunes, artritis, alergias, desórdenes en la sangre, convulsiones, enfermedades crónicas exacerbando casi siempre una historia pasada de “tratamiento” alopático y vacunaciones que pudieron haber llevado a la condición médica actual, en vez de prevenirla. Estudios científicos de seguridad y estudios de seguimiento a largo plazo demostrando la falta de asociación entre las vacunas y la lista ya mencionada de condiciones, no existen. Quienquiera que dude de esto por favor produzca alguna evidencia contraria, porque la carga de prueba no recae en mí. Soy sólo una doctora, testigo orientada desde el lado de la cama.

 

Para el practicante promedio, si las reacciones a vacunas no ocurren durante horas después de la inyección y si no están en una lista de reacciones que parezcan de vacunas, entonces las vacunas son removidas de la lista de sospecha por los sacerdotes médicos. Y aquellos que cuestionan o apuntan a las conexiones, son sumariamente despedidos. Los sacerdotes del farma-culto dirán, “Esta correlación no puede ser probada; esto es anecdótico. Pudo haber sido cualquier cosa.” Cualquier cosa… ¿cómo cuál? ¿Una mala hamburguesa, mala suerte, malos genes, aire frío, demasiado colesterol? Cualquier cosa. Cualquier cosa, eso es, exceptuando su más amada poción, la vacuna. No es la solución tradicional. No es el más grandioso descubrimiento de los pasados 200 años. No es el santo grial de la farma. No, no. Simplemente no puede ser la vacuna por la que ellos mantienen demasiada confianza ciega.

En los días y semanas que han pasado desde que empezaron las vacunas este otoño, los enfermos y heridos han tropezado hacia emergencia y clínicas. O han sido llevados en sillas de ruedas, desorientados, con disnea, tosiendo sangre, convulsionando. Lo he visto de primera mano, desde emergencias a cuidados intensivos, y si es que fueron afortunados, hacia las salas. Y si no fueron afortunados, estaban en los obituarios. El hospital estuvo misteriosamente lleno a su capacidad a mediados de octubre. La búsqueda de la causa de tanta enfermedad fue seguida con millones de dólares en pruebas. La causa de esa gran ola de pacientes enfermos podría estar justo debajo de las narices de los sacerdotes, pero aún así continúan buscando algo que les haga sentido dentro de los límites de su programación.  Ustedes ya saben lo que “ellos” dicen, “Si deseas esconder algo, pónlo a plena vista”. En el caso de las vacunas, esa táctica ha sido sorpresivamente exitosa.

 

He aquí el plan de los entusiastas de las vacunas: Vacunar a todos. Díles que es necesario para prevenir muerte y enfermedad. Házlo fácil para ellos, y si es necesario, házlo gratis. Díles que es irresponsable rechazar la inyección. Amenázalos e incítalos. Díles que podrían perder su medio de vida si no obedecen. Si demasiados rehúsan, declara estados de emergencia, eleva la producción, haz la vacunación obligatoria. Si suficiente gente es vacunada, pronto llegará a ser imposible discernir entre enfermedad regular de las enfermedades inducidas por vacunas. Todos simplemente parecerán estar enfermos y cada humano llegará a estar lo suficientemente desesperado como para tragar al menos 2 ó 3 adminículos de la farma (píldoras) cada día, de por vida. La enfermedad llegará a ser esperada desde el nacimiento hasta la muerte, y el tiempo se acortará entre ambos.

 

De vez en cuando, un paciente, doctor o enfermera ve algo de verdad a través de un ojo a medio abrir. Cuando eso ocurre, él/ella obtiene un vistazo de lo increíble, de lo inimaginable. Para todos los demás, la fábula de la teoría del germen sigue viva, mientras los accionistas depositan sus dividendos. Algunos de nosotros nacimos iluminados y despertar es doloroso.  La verdad casi siempre se cuela, sin anunciarse. Asusta lo mejor de nosotros, golpea nuestras almas, irrita nuestros egos. Y si la correcta indignación no nos mantiene aprisionados, la verdad liberará y causará que el observador busque un nuevo camino, una verdadera vocación (traducido literalmente como “llamado”). En el mundo de la medicina convencional, aquellos que están cómodos necesitan ser sacudidos, y los pocos que son sacudidos a menudo necesitan consuelo.

 

Las paredes del engaño -que las vacunas son necesarias, seguras y efectivas- se están quebrando. Cada semana, algunas pocas personas son figurativamente sordas, ciegas y menos son simple-mente ingenuas. Las masas no están formando filas estos días de la forma en que lo hicieron sólo algunos años atrás. La confianza del público está declinando a pesar de la propaganda de la máquina de los medios. La verdad es indestructible y la telaraña de mentiras alrededor del valor de las vacunas se está desenmarañando.  Pronto llegará el día cuando el peso de las mentiras colapse sobre las cabezas de los sacerdotes, quienes han sido reclutados para mantener distorsionadas las verdades sobre las vacunas.

 

Mientras tanto, muchos serán mutilados y muchos morirán. Tristemente esto ocurrirá sin que nadie en el templo haga la asociación entre la vacuna y la muerte. El médico Alemán, Samuel Hahnemann, el fundador de la Homeopatía dijo una vez que si un médico alopático profundizaba una enfermedad con sus drogas supresoras lo suficiente, el paciente podría llegar a ser incurable. Él conocía la verdad: cuando el daño es lo suficientemente profundo, a menos que ocurra un milagro, no hay vuelta a la salud. Las vacunas acortan el tiempo entre enfermedad leve y enfermedad incurable, especialmente cuando son dadas a personas que ya tienen comprometida su salud. Cuando lesiones son apiladas sobre la enfermedad, lo único que queda por hacer es controlar el daño y pedir por un milagro.

 

Existe información creíble, lista y dispuesta sobre el riesgo de cada vacuna. Existe una montaña de evidencia que dice algo distinto a los mantras dichos por médicos y lo que se ve en televisión. El canto de la necesidad de vacunación y seguridad es disonante de la lógica y la razón…y la ciencia. Tal vez usted no debería confiar en su médico-sacerdote, porque él/ella ha sido engañado/a también.  Muchos sacarán ganancias de vuestra salud. Si una vacuna causa daño, no habrá nadie detrás de la cortina que le entregue a usted una nueva vida y nadie que lo ayude a volver a casa. Estará sólo usted, su triste familia y un doctor con un block de recetas. Es hora de despertar, mientras la elección todavía es suya.

¡¡Hora de despertar del letargo!!

19 julio 2012 2 comentarios

FIN DEL JUEGO

Vean este documental por favor. Es imprescindible para que los que aún no saben qué está ocurriendo realmente en este planeta Tierra, lo hagan de una vez y abran los ojos.

Dra. Ghis Lanctot desenmascara al Nuevo Orden Mundial y la mentira de las vacunas

12 julio 2012 9 comentarios

 “La Mafia Médica” es el título del libro que le costó a la doctora Ghislaine Lanctot su expulsión del colegio de médicos y la retirada de su licencia para ejercer medicina. Era que no, si se trata de una contundente denuncia sobre la relación a nivel mundial entre el complejo formado por el Sistema Sanitario y la industria farmacéutica.

El libro expone, por una parte, la errónea concepción de la salud y la enfermedad que tiene la sociedad occidental moderna, fomentada por esta mafia médica que ha monopolizado la salud pública creando el más lucrativo de los negocios.

Además de tratar sobre la verdadera naturaleza de las enfermedades, explica cómo las grandes empresas farmacéuticas controlan no sólo la investigación sino también la docencia médica, y cómo se ha creado un Sistema Sanitario basado en la enfermedad en lugar de en la salud, que cronifica enfermedades y mantiene a los ciudadanos ignorantes y dependientes de él. El libro es pura artillería pesada contra todos los miedos y mentiras que destrozan nuestra salud y nuestra capacidad de autorregulación natural, volviéndonos manipulables y completamente dependientes del sistema. A continuación, una estupenda entrevista a la autora que realizó Laura Jimeno Muñoz para Discovery Salud:

http://www.elciudadano.cl/2009/04/28/7593/la-mafia-medica/

http://www.personocratia.com/panda/modules/JournalPersonocratia/documents_joi..

Vacunación: La Verdad Oculta (Documental)

5 abril 2011 26 comentarios

Vacunación: La Verdad Oculta

(Documental)

 

 

 

 

En este   documental australiano, llamado Vacunación – La Verdad Oculta y realizado en 1998, se pone en cuestionamiento un dogma (y fraude) en la medicina ortodoxa: La Vacunación.

La Dra. Viera Scheibner (investigadora PhD) junto a cinco médicos y otros investigadores, revelan lo que realmente ha pasado y está pasando en relación con las enfermedades y las vacunas.

En él, además de descubrir esta relación directa, también desnudan la forma de como los gobiernos, en complicidad con investigadores médicos a sueldo de los grandes laboratorios, han falseado datos y estadísticas, donde únicamente sobresaltan los “beneficios” de la vacunación masiva y su “noble” propósito.

Mientras ocultan sus verdaderos y desastrosos efectos, a lo largo de toda su historia, sobre la salud de las personas y hasta de animales inyectados.

Vacunas contra una determinada enfermedad que son las causantes de otras. Metales pesados y sumamente tóxicos para el organismo humano, como ingredientes y conservantes, existen en todas las vacunas.

Como ser el Timerosal (o Thiomersal) con un 50% de Mercurio, Aluminio que está relacionado con casos de Alzheimer, etc.

Como es lógico, ante un tema tan manipulado desde los medios de información, hasta de la boca de los propios médicos y la industria farmacéutica, la ortodoxa y conservadora vacunación masiva es presentada como “milagrosa” o “mágica”, donde nuestra salud y la de nuestros hijos no corren “ningún riesgo”.

Y de aparecer uno o varios casos con ciertos efectos secundarios severos por las vacunas, inmediatamente son relacionados a cualquier otro factor, menos al verdadero causante.

Se ha comprobado científicamente, que los efectos de las vacunas pueden causar:

* Muerte

* Daño al sistema inmunológico

* Enfermedades crónicas

* Daño a la reproducción

* Y un larguísimo etcétera.

Actualmente existe una desmesurada propaganda pro-vacunación. Uds. Lo habrán notado en los medios de DES-información masiva.

 

 

(Parte 1 de 2)

 



 

 

(Parte 2 de 2)



 

Las vacunas son peligrosas y nunca deberían ser inyectadas en nadie por ninguna razón


Las vacunas son peligrosas y nunca deberían ser inyectadas en nadie por ninguna razón

 

Declaración de Dra. Suzanne Humphries, traducido por A. S.

 

Conocimientos

Soy médico con acreditaciones en medicina interna y nefrología (riñones). Recibí mi grado en Física Teórica en 1.987 en la universidad Rutgers. Menciono el grado en caso que algún lector cuestione mis proezas mentales, pero sé cómo resolver cosas difíciles. Sé cómo mirar algo a cierta profundidad por varias horas o días hasta que comprendo el funcionamiento interno de ellas. Eso es lo que aprendí en la universidad. De hecho, el extenuante ejercicio de flexibilizar la mente que era parte del currículo de Física hizo que la escuela de medicina me resultara fácil. Encontré que el estudio del cuerpo humano, química y biología, eran una comparación bastante superficial, simple y fácil de comprender.

 

También pasé 2 años trabajando en un laboratorio de bioquímica como jefe técnica. Ahí aprendí muchas cosas que para entonces no creí me podrían servir para mi vida y mi experiencia en laboratorio ciertamente me sirvió. Encuentro que el conocimiento de los aspectos técnicos de estudios animales y en cultivos de células son muy buenas cosas que comprender, en estos días de debates de vacunas,  donde es necesaria la prueba científica y la evidencia de daño.

Pasé 4 años enseñando medicina interna y nefrología a estudiantes médicos, residentes y compañeros avanzados en entrenamiento en el Hospital de la Universidad como asistente de Profesor. Durante ese tiempo, leer y criticar docenas de artículos de revistas era parte de mi vida diaria. Basta decir que mis experiencias pasadas me capacitaron para revisar el problema de las vacunas y para hacer ciertas determinaciones. Como la mayoría de los médicos, llevé a cuestas una creencia ciega por muchos años con respecto a que las vacunas eran necesarias, seguras y efectivas. Como la mayoría de los médicos nunca levanté una página para buscar alguna otra verdad por mí misma. Pero a diferencia de la mayoría de los médicos, no tenía interés en mantener falsos paradigmas y ya no estoy más en deuda con el gobiernos por cientos de miles de dólares. A diferencia de la mayoría de los médicos, tengo los medios para sobrevivir con o sin mi licencia médica porque tengo otra carrera que me sustente en caso de un mal escenario. No tengo miedo de hablar la verdad completa mientras se sienta en páginas frente a mí. Miles de páginas de cientos de horas me han llevado a ver la horrorosa verdad de lo que está siendo hecho a personas y animales en todo el mundo bajo la falsa simulación de “salud”.

 

La Cruda verdad

Tengo una mente sana, sin drogas farmacéuticas, no llevo diagnósticos médicos y estoy inusualmente en forma para mis 47 años. Soy felíz y no tengo rencor contra nadie en particular. Hasta hace 2 años atrás estaba contenta al trabajar como doctora cuidando a la gente enferma con fallas a los riñones. Hace 2 años atrás, todo cambió. Con varios casos innegables de daños a riñones asociados a vacunas en gente sana, empecé a buscar más profundamente en la información que había mantenido anteriormente como hechos y no merecedora de debate. Comencé a estudiar las vacunas, sus componentes y la ciencia detrás de las afirmaciones de seguridad y efectividad. A partir de ahí, una avalancha de verdad me colapsó y ya no volveré a ser la misma. Nada volverá a ser lo mismo. Enfermedades crónicas degenerativas, fallas de riñones, enfermedades autoinmunes y autoridades con poder nunca se verán igual para mí de nuevo. Existen ciertas cosas que ahora puedo decir con total certeza:

 

  • Las vacunas no salvaron a la humanidad y nunca lo harán.

 

  • Nunca ha sido probada la seguridad de las vacunas excepto quizás por parámetros de muerte inmediata o algunos efectos adversos específicos dentro de hasta 4 semanas.

 

  • La viruela no fue erradicada por las vacunas como muchos médicos dicen en seguida. Ellos dicen eso a partir del condicionamiento en vez de hacerlo por comprensión de la historia o la ciencia.

 

  • El virus de la polio no fue responsable por la parálisis en la primera parte del siglo 20. La investigación de la vacuna de la polio, desarrollo, prueba y distribución ha cometido atrocidades sobre primates y sobre la humanidad. Bill Gates no es un humanitario.

 

  • Las vacunas son peligrosas y nunca deberían ser inyectadas en nadie por ninguna razón. Ellas no son la respuesta a enfermedades infecciosas. Existen muchas más soluciones sustentables y benévolas en vez de las vacunas.

 

  • Las autoridades médicas no deberían tener la última palabra sobre cómo los médicos traten a pacientes individuales en la privacidad de sus propias oficinas y no deberían estar habilitados para ordenar inyecciones dentro de nuestros pacientes de hospitales privados.

 

La lista sigue, pero con esta introducción yo desafío a los practicantes de cuidados de salud que busquen dentro del tópico de las vacunas con una mente abierta, por sí mismos. Yo les imploro que lean libros y fuentes alternativas de literatura. Les pido que comprendan que el proceso de revisión de pares ha censurado la duda inteligente sobre la seguridad de las vacunas y la ha llevado a la prensa alternativa. Ruego que todos los practicantes de cuidados de la salud pongan sus egos a un lado y que se preparen para lo que ocurrirá cuando la verdad sea visible. Ustedes podrían no desear regresar al trabajo. Podrían no ser capaces de seguir recomendaciones que son entregadas a ustedes cada vez con mano más pesada. Lo pido por el bien de la humanidad. Con cada momento que pasa más y más dinero y poder es entregado a los que están en los poderes, y el resultado final es un bombardeo de vacunas comenzando a las primeras horas de cada vida que nace de manera convencional. Las inyecciones se apilan y las nuevas enfermedades aparecen en corto tiempo a partir de entonces y más cada día. El grado de enfermedad en tal avanzada sociedad no debería ser aceptado como normal o sólo como del medio ambiente. Por favor, padres y practicantes de la salud, hagan su tarea. Las mentes y cuerpos de las futuras generaciones dependen de ello.

Lea el Informe que también firma la Dra. Humphries,  en el Consejo Médico Internacional Sobre la Vacunación

 

¡¡NO A LAS VACUNAS!!

 

Por favor, difundir ampliamente conservando el artículo completo y citando la fuente. Muchas gracias.

 

 

 


Tú Puedes Sanarte a Tí Mismo

20 septiembre 2010 3 comentarios

Tú Puedes Sanarte a Tí Mismo (Videos y Libro)




El Dr. Bruce Lipton explica -junto al Dr. Wayne Dyer- que las creencias son todo. Dependiendo de lo que un@ crea, eso manifiesta en su cuerpo, vida y destino. El poder está dentro de nosotr@s mism@s, pero el asunto es decidir si somos conscientes de ello o si permanecemos bajo la programación de “víctimas” que la sociedad nos implanta.

Si pudieras ser cualquier otra persona, ¿quién serías?


Yo solía pasar una extraordinaria cantidad de tiempo haciéndome esa pregunta. Estaba obsesionado con la idea de cambiar mi identidad, porque deseaba ser cualquiera menos yo. Había tenido bastante éxito como biólogo celular y como profesor en la facultad de medicina, pero eso no compensaba el hecho de que mi vida personal podía calificarse, en el mejor de los casos, como desastrosa. Cuanto más intentaba encontrar la felicidad y la satisfacción, más insatisfactoria e infeliz era mi vida. En mis momentos más introspectivos, me daban ganas de rendirme a esa vida de infelicidad. Llegué a la conclusión de que el destino me había dado malas cartas y que lo único que podía hacer era jugadas lo mejor posible. Una víctima de la vida. «Qué será, será … ».

Mi postura deprimida y fatalista cambiÓ en un instante en el otoño de 1985. Había renunciado al puesto fijo que tenía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Wisconsin y trabajaba de profesor en una facultad de medicina del Caribe. Puesto que dicha facultad estaba muy lejos de la corriente académica principal, mis ideas comenzaron a liberarse de los rígidos límites de las creencias vigentes en las instituciones convencionales. Lejos de esas torres de marfil, aislado en una isla esmeralda situada en mitad del mar celeste del Caribe experimenté una epifanía científica que hizo añicos mis creen cias acerca de la naturaleza de la vida. Ese momento crucial de cambio tuvo lugar mientras revisaba la investigación sobre los mecanismos que controlan la fisiología y el comportamiento celular. De pronto me di cuenta de que la vida de una célula está regida por el entorno físico y energético, y no por sus genes. Los genes no son más que «planos) molecu1ares utilizados para la construcción de células, tejidos) órganos. Es el entorno el que actúa como el «contratista» que lee e interpreta esos planos genéticos y, a fin de cuentas, como el responsable último del carácter de la vida de una célula. E: la «percepción» del entorno de la célula individual, y no sus genes, lo que pone en marcha el mecanismo de la vida.

Como biólogo celular, sabía que esa idea tendría importantes repercusiones en mi vida y en la vida de todos los seres humanos. Era muy consciente de que cada ser humano esté compuesto por unos cincuenta billones de células. Había consagrado mi vida profesional a estudiar seriamente las célula: individuales, porque, al igual que ahora, entonces también sabía que cuanto mejor comprendamos una célula, mejor lograremos a entender la comunidad celular que conforma el cuerpo humano. Sabía que si las células individuales se regulan en función de su percepción del entorno, lo mismo ocurriría con los seres humanos, formados asimismo por billones d. células. Al igual que en las células aisladas, el carácter de nuestra existencia se ve determinado no por nuestros genes, sino por nuestra respuesta a las señales ambientales que impulsa! la vida. Por un lado, esa nueva visión de la naturaleza de la vida fue toda una conmoción, ya que durante aproximadamente. dos décadas había estado inculcando el dogma central de la biología -la creencia de que la vida está controlada por los genes- en las mentes de mis alumnos de medicina. Por otro lado, me daba la sensación de que ese nuevo concepto no me resultaba del todo nuevo. Siempre había albergado molestas dudas sobre el determinismo genético. Algunas de esas dudas provenían de los dieciocho años que había trabajado en una investigación subvencionada por el gobierno sobre la clonación de células madre. Aunque fue preciso pasar una temporada lejos del entorno académico tradicional para que me diera plena cuenta de ello, mi investigación ofrece una prueba irrefutable de que los preciados dogmas de la biología con respecto al determinismo genético albergan importantes fallos.

Mi nueva visión de la naturaleza de la vida no sólo corroboraba el resultado de la investigación, sino que también, como comprendí muy pronto, refutaba otra de las creencias de la ciencia tradicional que les había estado enseñando a mis alumnos: la creencia de que la medicina alopática es la única clase de medicina que merece consideración en una facultad de medicina. El hecho de reconocer por fin la importancia del entorno energético me proporcionó una base para la ciencia y la filosofía de las medicinas alternativas, para la sabiduría espiritual de las creencias (tanto modernas como antiguas) y para la medicina alopática.

A título personal, supe que aquel instante de inspiración me había dejado pasmado porque, hasta ese momento, había creído erróneamente que estaba destinado a llevar una vida de espectaculares fracasos personales. Es obvio que los seres humanos poseen una gran capacidad para aferrarse a las falsas creencias con fanatismo y tenacidad, y los científicos racionalistas no son ninguna excepción. El hecho de que nuestro avanzado sistema nervioso esté comandado por un cerebro enorme significa que nuestra conciencia es más complicada que la de una célula individual. Las extraordinarias mentes humanas pueden elegir distintas formas de percibir el entorno, a diferencia de las células individuales, cuya percepción es más refleja. Me sentí rebosante de alegría al darme cuenta de que podía cambiar el curso de mi vida mediante el simple hecho de cambiar mis creencias. Me sentí revigorizado de inmediato, ya que comprendí que allí había un sendero científico que podría alejarme de mi eterna posición de «víctima» para darme un puesto como «cocreador» de mi destino.

Bajar Libro: La Biología de la Creencia, del Dr. Bruce H. Lipton

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