Mujer discapacitada por vacuna


Mujer Joven queda discapacitada por vacuna contra gripe estacional

Desiree Jennings era una porrista y deportista hasta que se puso la vacuna contra la gripe estacionaria. Adquirió un trastorno muy raro que la imposibilita de hablar, comer y caminar.

Si esto le puede pasar a una persona que se pone la “SEGURA” vacuna contra la gripe estacional…¿¿Imagínese qué le podría pasar a una que acepta la vacuna de la gripe porcina que NO ESSEGURA“??.

¡¡¡¡ NO A LA VACUNA !!!!

  1. greggrisham
    18 octubre 2009 a las 11:37 pm

    Un editorial del International Journal of Epidemiology:
    Falta imparcialidad en los estudios sobre la eficacia de las vacunas contra la gripe.
    por: LISA A JACKSON, MICHAEL L JACKSON y NOEL S WEISS
    Artículo redactado por Mike Adams
    Natural News
    Miércoles, 14 de Octubre, 2009
    Traducido por Greg Grisham

    • Debido a que los investigadores no pueden precisar con exactitud quién tiene la gripe y quién no, las investigaciones realizadas sobre la eficacia de las vacunas se limita a calcular la tasa de mortalidad por todas las causas entre las personas que toman la vacuna frente a los que no. Esto incluye las muertes por accidentes, ataques al corazón, los medicamentos, accidentes de tráfico, todo.
    • Estos estudios, llamados estudios cohort, (de masas) muestran una “dramática diferencia” entre las tasas de mortalidad de los que reciben las vacunas frente a los que no. Las personas que se vacunan tienen tasas de mortalidad significativamente más baja. Pero, estas tasas incluyen todas las causas, aquí radica el problema .
    • La propaganda por la vacuna cita estos estudios, indicando que si se vacunan contra la gripe cada año, tendrán una probabilidad significativamente reducida de morir. Pero esto es enormemente engañosa .
    • Los críticos cuestionan la lógica de estos estudios. Resulta que, en comparación con el número de muertes por todas las causas, el número de personas muertas por la gripe es muy pequeño. Según el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, las muertes por cuenta de la gripe, como máximo, es el 10 por ciento del total de todos los fallecimientos durante la temporada de gripe.
    • Esto nos lleva a un dilema sumamente importante: Si la gripe sólo cuenta con aproximadamente el 10 por ciento de todas las muertes durante la temporada de gripe, ¿cómo podría una vacuna contra la gripe reducir las muertes totales en un 50 por ciento? No tiene sentido. Incluso si la vacuna fue del 100% de efectividad, sólo se debería reducir las tasas de mortalidad total en un 10%, dado que sólo el 10% del total de muertes son causadas por la gripe.
    • Tom Jefferson, un médico con sede en Roma y Jefe del Vaccines Field at Cochrane Collaboration, una red internacional de gran prestigio de los investigadores que evalúan la evidencia médica, dice: “Para que una vacuna reduzca la mortalidad en un 50 por ciento y hasta el 90 por ciento en algunos estudios significa que tiene que prevenir las muertes no sólo de la gripe, sino también por caídas, incendios, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y los accidentes de coche.

    El fallo de los estudios cohort
    • Entonces, ¿cómo es que los fabricantes de las vacunas concluyen una reducción de 50% en la estadística de la tasa de mortalidad? La respuesta: A través de los estudios cohort.
    • Los estudios cohort comparan las tasas de mortalidad de los grandes grupos de personas que recibieron la vacuna con las de los grandes grupos de personas que no recibieron la vacuna. Pero hay un defecto fatal en este enfoque: que la gente que se vacuna es generalmente la que más cuida su salud.
    • Por lo tanto, resulta ser una situación en que los que más se cuidan su salud y los más prudentes están recibiendo las vacunas, porque piensan que es bueno para ellos. Mientras tanto, la gente que no se preocupa por su salud suele saltarse las vacunas contra la gripe estacional. Y estas personas tienden a no cuidarse su salud de muchas otras maneras. En otras palabras, en términos de las masas, las personas que reciben las vacunas son más propensas a evitar la comida basura y vivir un estilo de vida de salud más cauteloso. Esto explica las diferencias en las tasas de mortalidad entre los dos grupos. No tiene nada que ver con la vacuna.
    • Desde luego, existe mucha intimidación hacia los médicos e investigadores para que avalen la mitología del culto de la vacuna, sin que nadie lo cuestione. Lisa Jackson, médico e investigadora jefa del Group Health Research Center, en Seattle, EE.UU. comenzó preguntándoselo a los colegas si tal vez algo estaba mal con la estimación de una reducción del 50 por ciento de mortalidad para las personas que reciben la vacuna contra la gripe. Las respuestas que recibía parecían más de la doctrina que de la ciencia. “La gente me diría:” Nada bueno puede salir de [pedir] esto. ” Desde luego, me estoy jugando la profesión por sólo elevar las críticas que podrían disuadir a la gente de vacunarse. Porque, ya sabes, las vacunas van a misa. “Esta fue la opinión prevaleciente”. Es cuestión de dogma, no de ciencia. Con cualquier pregunta te puedes encontrar sin trabajo.”
    • Lisa Jackson no se dejó callar. Ella y otros tres investigadores comenzaron a estudiar las estadísticas de las vacunas ampliamente en un intento de identificar este “efecto del usuario saludable”, si lo hubiese. Revisaron ocho años de los datos médicos de 72.000 personas mayores de 65 años que recibieron vacunas contra la gripe y que no. Después compararon las tasas de mortalidad por todas las causas fuera de la temporada de gripe. Descubrieron que las vacunas no produjeron ninguna diferencia en mortalidad.
    • Se encontró que, incluso fuera de la temporada de gripe, la tasa de mortalidad fue de 60 por ciento más alto entre aquellos que no recibieron las vacunas que entre aquellos que sí. [En otras palabras, aun cuando se toma la temporada de gripe completamente fuera de la ecuación, las personas mayores que no reciben las vacunas tienen factores de estilo de vida que las hace más propensas a morir de muchas otras causas.]
    • También se encontró que este llamado “efecto saludable del usuario”, explica el aparente beneficio que sigue siendo atribuido a las vacunas. Este hallazgo demuestra que la vacuna contra la gripe puede no tener ningún efecto beneficioso en la reducción de la mortalidad.
    • Según Lone Simonsen, profesor de salud global de la Universidad George Washington, en Washington, DC, y experto reconocido internacionalmente en la epidemiología de la influenza y vacunas, “Los estudios realizados por Jackson son clásicos en la epidemiología y hechos con el más alto nivel científico.”
    • Muchos expertos en vacunas simplemente se negaron a creer los resultados de este estudio. La Revista de la Asociación Médica de Estados Unidos se negó a publicar su investigación, incluso declarando, “¡Aceptar estos resultados sería decir que la tierra es plana!”
    • El estudio de Jackson se publicó finalmente en 2006, en el International Journal of Epidemiology.

    La escasez de vacunas de 2004 mostró que nunca servían de nada en principio
    • La historia de las vacunas contra la gripe pone de manifiesto algunas lagunas enormes en la mitología de vacunación vigente, esencialmente demostrando que no funcionan:
    • Por ejemplo: En 2004, la producción de la vacuna fue baja y había una escasez de vacunas (una reducción del 40 por ciento en la vacunación). Sin embargo, las tasas de mortalidad no aumentaron durante la temporada de gripe. Claramente, si las vacunas son efectivas, en un año cuando la vacuna no se aplica al 40% de las personas que normalmente la recibe, debería haber dado lugar a un enorme aumento en la mortalidad. Pero no fue el caso. Dado que las vacunas contra la gripe no funcionan en el primer lugar.
    • En la historia de las vacunas contra la gripe, hubieron dos años en los que la vacuna se formuló con un desajuste total a la gripe que circulaba y, a pesar de ser vacunada, la gente enfermaba. Estos años fueron 1968 y 1997. En estos dos años, la vacuna fue un desajuste por completo para el virus circulante y en efecto, ¡no se vacunó a nadie! Si la vacuna en sí fuese eficaz para reducir las tasas de mortalidad, veríamos un aumento enorme en las tasas de mortalidad durante estos dos años. Si la vacuna reduce las tasas de mortalidad en un 50%, como se afirma por los fabricantes, entonces en los casos de estos dos años, en que las vacunas eran inservibles, hubiéramos visto enormes picos en las tasas de mortalidad durante el invierno. Pero no pasó nada. Ni un bache. Ni una espiga. Nada. Las tasas de mortalidad no aumentaron en absoluto.
    • Si las vacunas realmente salvan vidas, cuánto más gente se vacuna más deberían bajar las tasas de mortalidad. Pero, no es el caso. En 1989, sólo el 15 por ciento de la población de más de 65 años de edad, se vacunó contra la gripe. Pero hoy, gracias a la iniciativa de inmunización en masa, más del 65 por ciento de la población mayor de 65 años de edad se vacuna. Sin embargo, las tasas de mortalidad entre los ancianos no han bajado durante la temporada de gripe. De hecho, ¡han subido!
    • Cuando se cuestionan a los promotores de las vacunas (y los funcionarios del estado y del OMS) acerca del mito de la “reducción del 50 por ciento de la mortalidad”, invocan el lenguaje dogmático y atacan al mensajero. Sencillamente no están dispuestos a considerar la posibilidad de que las vacunas contra la gripe, simplemente no funcionan.
    • Los científicos que cuestionan la mitología de la vacuna son rutinariamente rechazados por la comunidad médica. Tom Jefferson del Cochrane Collaboration es un epidemiólogo que cuestiona los supuestos beneficios de las vacunas contra la gripe. “La reacción [en contra de Jefferson] ha sido tan dogmática e incluso histérica que usted pensaría que estaba defendiendo el robo de bebés”, dijo el asistente de Jeffeson, del nombre Majumdar.
    • Jefferson es uno de los investigadores mejor informados del mundo sobre la vacuna contra la gripe. Él dirige un equipo de investigadores que ha examinado a los cientos de estudios oficiales sobre la vacuna. “La gran mayoría de los estudios fueron muy deficientes”, dice Jefferson. “La basura no es un término científico, pero creo que es el término que se aplica a estos estudios.”
    Las vacunas sólo funcionan en la gente que no las necesitan
    • Las vacunas supuestamente “funcionan” mediante la introducción de una cepa viral débil que provoca el sistema inmunológico a responder mediante la creación de anticuerpos de la gripe. Sin embargo, como dice Jefferson, sólo las personas sanas producen una buena respuesta de anticuerpos a la vacuna. Sin embargo, son precisamente las personas de peor estado de salud, las que tienen una respuesta inmunitaria pobre a la vacuna, que están en mayor riesgo de la gripe. ¡Pero las vacunas no funcionan para ellos! En otras palabras, vacunas contra la gripe sólo sirven para personas que no las necesitan
    • Del mismo modo, también es preciso decir que las vacunas no funcionan en absoluto en la misma gente que en teoría podría beneficiarse de ellos. Las vacunas sólo producen anticuerpos en personas que ya tienen una respuesta inmune fuerte que no necesitan la vacuna en el primer lugar.
    • Jefferson ha pedido nuevos estudios sobre las vacunas, independientes y controlados por placebo. Sin embargo, los fabricantes resisten estos ensayos clínicos. Insisten que estos ensayos serían injustos cuando en realidad, saben que estos estudios (double-blind placebo-controlled) pondrían de manifiesto la inutilidad total de las vacunas contra la gripe. Los fabricantes y defensores de drogas y vacunas afirman tener la “ciencia” de su lado, pero no permiten el escrutinio de sus productos con la ciencia real.
    • Nunca se han llevado a cabo estudios controlados con placebo sobre las vacunas contra la gripe porque la industria dice que sería “injusto”. Entonces, ¿Cómo es que declaran eficaces sus vacunas? Toda la industria se basa en estadísticas fabricadas y falsas. Y las vacunaciones continúan, año tras año, sin ningún beneficio para la salud pública.
    Las drogas anti-virales tampoco sirven
    • A los hospitales se les instan a recetar anti-virales como Tamiflu y Relenza a cualquier persona que es sintomática de la “Gripe A”. Esto, si realmente tiene la gripe A o no. (En EE.UU. todavía se llama gripe porcina) Es creciente la preocupación acerca de la aparición de cepas resistentes a la gripe A. “La gripe puede volverse resistente al Tamiflu en cuestión de días …”, según los investigadores.
    • En 2005, el gobierno de EE.UU. gastó $ 1.8 mil millones para almacenar medicamentos antivirales para los militares. Esta decisión fue tomada durante la época en que Donald Rumsfeld fue el Secretario de Defensa. Rumsfeld también cosechó millones de dólares por sus acciones de la misma farmacéutica, Gilead Sciences, que posee la patente de Tamiflu. El precio de las acciones en esta empresa incrementó el 50 por ciento tras la adquisición por el almacenamiento del gobierno de Tamiflu.
    • La evidencia que apoya los beneficios anti-virales de Tamiflu es, en el mejor caso, endeble. Aún peor, hasta uno de cada cinco niños administrados Tamiflu experimentan efectos secundarios neuropsiquiátricos como alucinaciones, depresiones, ansiedad y suicidio.
    • Tamiflu ya está vinculada a 50 muertes de niños en Japón por causa de insuficiencia cardíaca.
    • La evidencia que apoya Tamiflu también se basa en los famosos estudios de cohortes, como las vacunas, que pueden distorsionar o exagerar los beneficios aparentes de la droga.
    • Incluso los partidarios de Tamiflu admiten que su eficacia nunca ha sido demostrada. Sin embargo, el CDC (agencia del Ministerio de Sanidad de EE.UU.) insiste que ensayos aleatorios para determinar la eficacia de Tamiflu serían “poco éticos”.
    • En fin, no hay evidencia alguna confiable que ni las vacunas ni los medicamentos antivirales ayudan contra la gripe en absoluto. Ambos se promueven enteramente por deseo no por ciencia.
    • La historia de la medicina farmacéutica está llena de ejemplos de medicamentos que los médicos “sabían que funcionaban”, pero que más tarde acabaron dañando o matando a sus pacientes.
    • La propaganda sobre las vacunas proporciona una falsa sensación de seguridad que además quita la atención de otras medidas que realmente sirven para prevenir la gripe. A excepción de “lavarse las manos”, prácticamente no se ha ofrecido asesoramiento al público sobre la prevención de la gripe más allá de las vacunas y medicamentos anti-virales.
    El artículo completo en versión original en el Atlántico por Shannon Brownlee en theatlantic.com
    GG

  2. detenganlavacuna
    20 octubre 2009 a las 5:23 am

    Muchas Gracias, Greg, por tu valioso aporte.

    Eres bienvenido si deseas ayudarnos con traducciones como esta para que publiquemos.

    Saludos cordiales.

  1. 11 noviembre 2009 a las 4:49 pm
  2. 11 noviembre 2009 a las 5:45 pm

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