
El infame regreso del teratogénico TALIDOMIDA

TALIDOMIDA en Chile
La talidomida llegó a Chile, primero como contrabando proveniente de Argentina, Perú y Brasil, con los nombres de Softenil, Sedalis y Sedin, siendo distribuido como muestra médica con el nombre de Betasedan, fabricado por el Laboratorio Beta. Hasta la fecha no existen víctimas oficiales reconocidas por el gobierno y el laboratorio tampoco ha dicho nada. En Chile se desconoce cualquier cifra, no habiendo registros de niños nacidos con defectos congénitos producto de la talidomida, pero curiosamente se entregaron datos a la OMS que dicen que “no existen niños víctimas de la droga en este país”. Pero sí existen casos, aunque lamentablemente el Minsal no ha realizado ningún censo.

Tenemos registros que demuestran que la droga Talidomida se registra en Chile el año 2004 (Nº 24712/04) y que se le dio autorización para comercializarse en nuestro país el 8 de Julio de 2005, obteniendo el Nº F14926/05 del Departamento de Control Nacional del ISP. Pero resulta inverosímil que este teratogénico humano (sustancia que produce defectos de nacimiento no hereditarios), comercializado por el Laboratorio TECNOFARMA S.A., haya recibido una renovación de su registro en el ISP el 20 de Julio de este año 2.010, bajo el Nº F-14926/10. Esta droga que altera el ADN humano se receta a personas con MIELOMA MÚLTIPLE (Cáncer a la médula ósea).
ALERTA compatriotas:
Talidomida disfrazada en Chile bajo el nombre de:
y



LA FATÍDICA HISTORIA DE LA TALIDOMIDA
Todo comenzó en Alemania donde empieza a fabricarse en el año 1948, cuando el doctor Wilhelm Kunz sintetizó en los laboratorios Chemie-Grünenthal una sustancia química a la que denominó Thalidimide, palabra compuesta derivada de N-phthalovlglutamide o amida de ácido italiglutámico, durante un programa de desarrollo de drogas antihistamínicas para el tratamiento de las alergias, pero al encontrarse que no era muy efectiva en este campo se determinó que tenía un efecto hipnótico y sedante. Sin mayor trámite, y con sólo dos años de ensayos clínicos realizados con animales, se puso a la venta en Alemania para este propósito en el año 1950, extendiéndose su venta expedita por al menos 10 años. La nueva droga era a la vez tranquilizante y somnífera, y fue presentada como la solución contra los malestares del embarazo, puesto que se dijeron maravillas de este nuevo fármaco. La talidomida se convirtió entonces en “La píldora milagrosa”: procuraba un sueño reparador, no era adictiva y no mataba como los barbitúricos, vendiéndose sin receta, siendo tal la confianza de los fabricantes en la inocuidad de la píldora, que se vendía como: “Especialmente conveniente para el embarazo”.

Mientras tanto, en 1961, el médico alemán Widukind Lenz alertó que la talidomida era la causa de la gran cantidad de bebés con defectos de nacimiento registrada en su país, tenía 14 casos documentados de defectos del nacimiento y una posible conexión entre la talidomida y la polineuritis. El síntoma descrito por Lenz fue llamado Focomelia o “miembros de foca”, debido a la forma que adquirían las extremidades malformadas de los bebés por la talidomida. El factor común de estas anomalías era a primera vista la ausencia de la mayor parte del brazo y la presencia de manos en forma de aleta que se extendían directamente desde el hombro. Otra deformidad frecuente era la meromelia o ausencia parcial de uno o varios miembros. Algunos ejemplos bien pueden ser: Ausencia de las manos y de la mayor parte del antebrazo; Ausencia de una mano; Ausencia del cuarto y quinto dedo de la mano y sindactilia (fusión de dedos entre sí); ausencia del tercer dedo, que origina una mano hendida; Ausencia del segundo y tercer dedo de los pies y sindactilia del cuarto y quinto dedo, lo que da por resultado un pie hendido. También es frecuente la aplasia radial (ausencia del pulgar y del hueso adyacente en el antebrazo). En las extremidades inferiores se produjeron deformaciones similares. La deformidad de los bebés más afectados casi siempre ocurría a ambos lados y a menudo tenían deformidades tanto en los brazos como en las piernas.

Además de las extremidades, la droga causaba deformidades en los ojos y las orejas, los genitales, los riñones, el conducto digestivo (inclusive los labios y la boca) y el sistema nervioso. Se reconoció a la talidomida como teratógeno (droga o agente que causa el desarrollo anormal del embrión o el feto). Más tarde se descubrió que la mayoría de las madres de niños afectados habían ingerido la píldora en el segundo mes del embarazo, precisamente el mes en que se forman los brazos y las piernas del feto.

Tras esto, el 29 de noviembre de 1961, Química Grünenthal interrumpió de mala gana la venta de talidomida en Alemania.
LA GRAN FARMA Y LA OMS RESUCITAN LA TALIDOMIDA

Aunque en 1961 la OMS prohibió por completo la fabricación y comercialización de la droga, la farmacéutica alemana Chemie-Grünenthal continuó elaborando la talidomida, pero para combatir otras enfermedades como la lepra, todo gracias a un curioso descubrimiento. En 1965, Jacob Sheskin, un dermatólogo judío, informó que cuando quiso utilizar la talidomida como sedante en cuatro pacientes que sufrían eritema nodoso lepromatoso (ENL), una complicación inflamatoria aguda de lepra lepromatosa, descubrió como las lesiones mejoraban en pocas horas, despertando el interés científico en la talidomida como una droga inmunomoduladora. Así la talidomida revivió por este descubrimiento, con una aplicación posterior en otras condiciones inflamatorias parecidas al ENL, como el lupus eritematoso discorde y úlceras aftosas en pacientes con SIDA. Se estableció que la talidomida ejercía un efecto en padecimientos dermatológicos con desregulación inmunológica, debido a que ejerce su principal efecto antiinflamatorio sobre piel y mucosas.

El diabólico Profesor Jacob Sheskin aparece al medio

EL NWO (Nuevo Orden Mundial) premia la maldad de Sheskin, con la medalla de oro de la academia mundial del arte y la ciencia bajo el título de "BENEFACTOR DE LA HUMANIDAD"
El descubrimiento de Sheskin reivindicó a la Talidomida, abriéndole las puertas a mercados insospechados a pesar de estar en aquellos años en la lista negra de la OMS.
En octubre de 1967 los laboratorios Chemie-Grünenthal decidieron aprobar y poner en farmacias el Contergan, la primera denominación comercial de la talidomida, en medio de una agresiva campaña publicitaria.
A pesar de las advertencias de algunos especialistas extranjeros, la producción de talidomida aumentó y pronto comenzó a ser ofrecida bajo otras denominaciones tales como:
Ectiluran
Glutanon
Imidan
Kevadon
Lulamin
Quietoplex
Softenon
Talargan
Tensival
Valgraine
Neosedyn
Nevrodyn,
etc, en el resto de Europa, Asia y África, además de Norteamérica y América Latina. A principios de los años 70 se puso a la venta otra variante del Contergan bajo el nombre de Distaval, diciendo en su etiqueta: “Distaval se puede dar con completa seguridad a las mujeres y a las madres embarazadas, sin efecto nocivo alguno sobre el feto.”

Louise Medus, una de las víctimas de la maldita Talidomida
Una cadena de televisión británica denunció en 1993 que Chemie-Grünenthal todavía obtiene beneficios con la talidomida, refiriéndose al supuesto negociado realizado por la OMS que desde 1965 hasta la década de los noventa, habría estado adquiriendo grandes lotes de talidomida a esta fábrica alemana para distribuirla en las selvas amazónicas peruana y brasileña como fármaco contra la lepra, resaltando además que todavía siguen naciendo niños con focomelia por culpa de la actuación de este organismo mundial, tanto en Sudamérica como en otras regiones pobres del planeta.

El informe señala que tras el escándalo de la talidomida de 1961, Chemie-Grünenthal ha adoptado un bajo perfil y que esta empresa sigue siendo productora de la droga. Se menciona además la contradicción en este caso, cuando se decía que la fabricación y venta de la talidomida estaba vetada: “Cuando la droga fue prohibida por la OMS en 1961, la cadena de producción pareció volverse silenciosa. Sin embargo, tras el descubrimiento fatal de Sheskin en 1965, la OMS envió una oferta a la farmacéutica alemana para reiniciar la producción de la talidomida…”

No hay acuerdo sobre la cantidad de víctimas que provocó la talidomida a nivel mundial, aunque fuentes mencionan a más de 20.000 bebés malformados por culpa de la droga. Lo cierto es que esta tragedia farmacológica atacó tanto a países desarrollados como en desarrollo, pero nunca se conocerán cifras exactas de ello debido a que el medicamento fue consumido indiscriminadamente en países donde no había control farmacológico.-
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